La inyección contra la covid, basada en un virus del chimpancé, genera una fuerte respuesta inmune.
“Gracias al trabajo previo en esta área y a los esfuerzos de los colegas de Oxford, hemos podido concentrar considerablemente nuestros plazos para desarrollar una vacuna, reduciendo a tres meses el plazo de cinco años en condiciones normales”. Sarah Gilbert, líder de la investigaciónLa vacuna experimental está elaborada a partir de una versión debilitada de un adenovirus del resfriado común de los chimpancés. El virus está modificado genéticamente para impedir su multiplicación y añadir genes con las instrucciones para fabricar solamente las proteínas de la espícula del coronavirus, las protuberancias que le dan su característica forma de maza medieval y que además sirven de llave para entrar en las células humanas. Estas proteínas ajenas generadas por la vacuna entrenan al sistema inmune y, según muestran los nuevos resultados, producen una doble barrera: anticuerpos neutralizantes, que bloquean las partículas extrañas, y linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco que destruye las células infectadas. Estas defensas se mantenían casi dos meses después del inicio del estudio. El objetivo de este primer ensayo con más de mil personas de entre 18 y 55 años era descartar posibles efectos adversos graves, ajustar la dosis y medir la respuesta inmune generada por la vacuna. La Universidad de Oxford y la farmacéutica británica AstraZeneca ya han comenzado una última prueba con decenas de miles de personas para certificar que la vacuna es efectivamente segura y evita la enfermedad. El proyecto ha iniciado un ensayo con unas 15.000 personas en Reino Unido, pero la actual escasez de infecciones en la región dificulta demostrar que la vacuna protege. Oxford ha anunciado otra prueba con 5.000 voluntarios en Brasil y otra con 2.000 en Sudáfrica.